El Dr. Jaume Masià es cirujano plástico, responsable de la Unidad de Microcirugía y Reconstrucción Mamaria Avanzada de la Clínica Planas, así como director del Servicio de Cirugía Plástica y Reparadora del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, de Barcelona. Profesor asociado del Departamento de Cirugía de la UAB, actualmente preside la Sociedad Española de Cirugía Plástica y Reparadora y del Grupo Español de Reconstrucción Mamaria (GERMA). "Decidí escribir un libro sobre el cáncer de mama porque hay mucha desinformación y las mujeres necesitan estar mejor orientadas". Después del cáncer de mama; Cómo mejorar la calidad de vida durante y después de la enfermedad, es su aportación a llenar este vacío informativo.
¿Cuál es la situación actual del cáncer de mama? Actualmente una de cada ocho españolas desarrollan un cáncer de mama en algún momento de su vida y en occidente es la primera causa de muerte en la mujer por este tipo de patología. Por otro lado, un diagnóstico precoz eleva la posibilidad de curación; los actuales programas de prevención y seguimiento son fundamentales.
¿Qué mujeres tienen más riesgo de sufrir un cáncer de mamá? Uno de los factores más relevantes es ser portador de una mutación genética específica. En menor medida, también incide la acumulación de casos de cáncer en la familia ( aunque no se demuestre una mutación genética). Haber padecido cáncer de mama también aumenta el riesgo a volver a padecerlo. Otros factores que pueden incidir, en mayor o menor medida, incluyen una primera menstruación temprana, menopausia tardía, la edad - la mitad de casos afectan a mujeres de más de sesenta años -, dietas ricas en grasas, sobrepeso, consumo excesivo de alcohol, llevar una vida sedentaria, fumar. Contrariamente, haber tenido hijos antes de los 24 años y dado el pecho durante más de seis meses, disminuyen el riesgo.
¿Qué debe hacer una mujer ante un diagnóstico de tumor maligno? La razón de escribir este libro se basa en la actual desinformación que existe acerca de cómo afrontar el cáncer de mama. Las mujeres a las que se le diagnostican esta enfermedad se sienten muy desorientadas. En cuanto a los tratamientos, el fundamental es la cirugía, acompañada de la quimioterapia y radioterapia postoperatorias. Sin perder el criterio oncológico, la cirugía abarca desde la más conservadora, que no sacrifica toda la mama, hasta la mastectomía, que comporta la extirpación total de la misma. Llegado a este punto, la mujer se suele enfrentar a muchos miedos y ansiedades. Así que es conveniente que antes de iniciar el proceso visite al cirujano plástico para abordar la restauración mamaria.
El miedo a perder el pecho En el mejor de los casos, la cirugía conservadora sólo extrae el tumor maligno. Pero desafortunadamente, aunque la agresión sea menor, la secuela quirúrgica siempre provocará un defecto parcial del contorno de la mama, una deformidad o asimetría mamaria. Referente a las mujeres mastectomizadas, es indiscutible que la amputación comporta un choque.
¿Miedo también a sentirse estigmatizadas? Es cierto que la imagen es una forma de expresión. Evidentemente en una sociedad donde la comunicación y la expresión corporal es cada vez más importante, cualquier amputación es un déficit de vital importancia. En el caso del pecho, aunque vaya tapado en un 99% de las veces, éste tiene una connotación en la feminidad de la mujer. Ya no es cómo te ven, sino cómo te sientes. Es un problema de autoestima, pues es muy difícil determinar si una mujer está amputada o lleva una prótesis externa.
¿Cómo afecta la amputación en la vida diaria? Psicológicamente, las mujeres se enfrentan a problemas de autoestima que se ven reflejados en la negación a ir a un gimnasio, por miedo a que la vean desnuda, a probarse ropa en una tienda, por temor a que corran la cortina y la sorprendan, o a ir a la playa y sentirse el foco de todas las miradas. Las relaciones de pareja y con otras personas de su entorno también se ven afectadas.
Pero, existe la posibilidad de reconstrucción mamaria De nuevo, quiero insistir en la desinformación que existe al respecto. A falta de información, se calcula que sólo entre un 12% y un 15% de mujeres afectadas se reconstruyen el pecho. En cambio, cuando se recibe, prácticamente un 85% de los casos pasan por la reconstrucción. Lo importante es que al diagnosticar un cáncer de mama, se informe también sobre la posibilidad de reconstrucción inmediata. Hay mujeres que aún así preferirán no hacérsela, porque piensan que psicológicamente ya tienen bastante con la enfermedad y la cirugía. Pero, hay otras que se evitarían tener que verse mutiladas.
¿En qué consiste la reconstrucción mamaria? Existen muchas técnicas, con sus ventajas y desventajas, tanto funcionales como estéticas, como las de emplean diferentes implantes, o las de microcirugía - el TRAM, DIEP o SIEA -, que se hacen con tejidos propios de la paciente. El DIEP , una de las técnicas más vanguardistas, que tuve la suerte de ser el primero en introducirla en nuestro país, en 1999, consiste en extraer el exceso de grasa y de piel del abdomen y transplantarla, junto a las pequeñas venas y arterias que alimentan el tejido. El resultado es sorprendentemente natural.
El aspecto económico, ¿es una barrera a la reconstrucción? Hoy en día la reconstrucción está contemplada en el catálogo de prestaciones de la medicina pública, así que todas las mujeres tienen derecho a poder optar a ella. Otro tema es que al haber libre elección de centro y profesional, en el Hospital de Sant Pau, por ejemplo, tenemos una larga lista de espera. Sin embargo, en reconstrucción inmediata no la hay, ya que se establece el criterio oncológico; lo primordial es quitar el tumor: se secciona y se hace la reconstrucción inmediata. Sólo hay lista de espera en los casos de reconstrucción diferida. Entonces, se trata de una cirugía electiva que se hace para mejorar la calidad de vida de la paciente; y entre ellos se encuentran tanto las que por motivos médicos en su día no pudieron hacerse la reconstrucción inmediata, como las que no fueron informadas, o las que libremente no optaron por ella. En cuanto a escoger una entidad privada o no, es una opción personal.
¿Cuál es la clave de su libro? Hay una batería de preguntas y respuestas que acercan al lector a la realidad de esta patología. Si bien, he intentado explicar cada uno de los aspectos - qué es el cáncer de mama, cómo prevenirlo, cómo curarlo, qué hacer con las secuelas que dejan los tratamientos, cuáles son las técnicas empleadas en la reconstrucción mamaria, etc - en un lenguaje llano, la última parte recoge una serie de testimonios que le dan mucho valor al contenido del mismo. Gracias a estas mujeres que explican sus vivencias en primera persona, el lenguaje empleado en el libro se hace aún más cercano. Esta parte puede ofrecer un buen soporte psicológico, para que las mujeres que padecen cáncer de mama liberen sus angustias.
Un caso anecdótico. Operé a una mujer de unos sesenta años. Después de la reconstrucción mamaria, vino a mi consulta agradecida, pues gracias a la intervención había podido abrazar a su nieto por primera vez con naturalidad, sin miedo a que éste sintiese un vacío o un relleno extraño en su cuerpo. Algo tan sencillo refleja cómo te puede cambiar la vida.
El Periódico 15/09/2009
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